La ironía es una figura literaria y de pensamiento que puede tener dos propósitos: el primero es ‘destacar’ cualidades o acciones contrarias a las reales, y la segunda es la de describir una situación ilógica, incongruente que se acerca mucho al humor, aunque se trate de un caso grave.

La palabra ironía viene del griego “eirōneía”, que significa ignorancia fingida. Cuando decimos una ironía, debe notarse en el tono y expresiones, de lo contrario, será difícil de captarla.

Se dice que se necesita de mucha inteligencia y agilidad mental para entender la ironía, ya que la persona que recibe el mensaje tiene que detectarla y a la vez entender qué quiso decir realmente.

Existen cuatro tipos de ironía:

  • Ironía socrática: consiste en realizar preguntas retóricas cuando realmente se conoce la respuesta. De este modo se finge ignorancia, pero con la intención de hacer notar deficiencias o cualquier otro defecto a una situación o persona. Por ejemplo: ¡¿Acaso eres un erudito?!
  • Ironía con humor: cuando las cosas no se dan como esperamos, vemos con cierto humor la situación actual. Es burlarse de uno mismo o de los acontecimientos. Por ejemplo, “Fui a buscarte a tu casa y tú viniste a la mía al mismo tiempo”.
  • Ironía romana: se usó en la antigua Roma para incitar al ataque a supuestos hombres honorables que realmente no lo eran. Por tanto, se trata de destacar cualidades que realmente alguien no posee en un momento dado. Por ejemplo: “¡Qué inteligente, has acertado en todo lo que dijiste!”, cuando realmente no ha sido así.
  • Ironía trágica: cuando destacamos un suceso que esperamos sea de una forma, pero resulta en otra. Por ejemplo: “¡Tanto nadar para morir en la orilla!”.
  • Ironía verbal: cuando se comparan dos situaciones usando verbos en presente: “¡Antes estuve inseguro y podía, ahora estoy seguro y no puedo!”

Ejemplos de ironía

  • ¡Qué listo eres! (después de cometer una torpeza)
  • ¡Pero qué excelente bailarín! (cuando se nota que tiene ‘dos pies izquierdos’)
  • ¡No puedo ni respirar de tanto! que he comido (no comió nada)
  • ¡No puedo con tanto dolor! (realmente no le importa)
  • ¡Qué bonito día hace hoy! (cuando hay mal clima)
  • ¡Menos mal que no querías salir! (estuvo toda la noche fuera)
  • ¿No estás cansado de limpiar? (cuando se le pidió que limpiara y no lo hizo)
  • Me importa mucho tu opinión (cuando nadie le ha dicho que opine)
  • ¡Claro que me encanta esperarte dos horas solo! (a su pareja cuando le llama para saber si está esperándola)
  • Pasé una hermosa noche, estornudando hasta quedarme dormida (cuando le preguntaron cómo se sentía)
  • ¿Será que puedes tardarte más? (cuando alguien está tardando)
  • ¡Qué rico huele! (al pasar por un lugar horroroso)
  • ¡Cierto, aquí tú eres el inteligente! Yo soy el tonto (cuando los comentarios del otro no son acertados, pero está seguro)
  • No te esperaba tan temprano (cuando alguien llega muy tarde)
  • Y hoy, ¿cómo te fue en la escuela? (cuando alguien falta a clases)
  • Gracias por el insulto, es justo lo que necesitaba (a alguien, para hacerlo sentir mal).
  • Esta fiesta sí que está prendida (durante una fiesta aburrida)
  • ¡Ayer lo traté muy mal y resulta que ahora será mi jefe!
  • ¡Antes se odiaban, ahora se aman!
  • Cuidado, perro bravo (cuando el perro es pequeño y tierno)
  • ¡Estoy feliz de venir aquí, no quepo en mi cuerpo! (cuando se obliga a ir a un lugar)
  • ¡Si supieras lo que pienso de ti, estarías feliz!
  • Tuvo tanto dinero, ahora tiene que pedirlo en la calle
  • Mientras unos rían otros lloran
  • ¡La cena se hace sola, no se preocupen! (una madre cansada a su familia)