Dentro del género de la narración, existen otras formas de expresión además de los cuentos, una de las que más conocemos. Por ejemplo, los microrrelatos o microcuentos es una modalidad quizás poco conocida, pero que ha estado presente durante décadas.

Muchos autores famosos han escrito pequeños fragmentos que logran contar una historia que deja mucho a la imaginación, y que, muy probablemente deja con ganas de saber más.

¿Qué es un microrrelato?

Como el nombre lo indica, un microrrelato es un relato muy pequeño que puede tener varias de las figuras literaria que conocemos. Es conciso: puede abarcar desde 5 hasta 250 palabras.

Como un microrrelato puede tener apenas una línea, el autor deberá hacer lo necesario para que, en esa línea o par de ellas, el lector logre captar las emociones que se le desea inducir con el texto. Es muy difícil escribir un microrrelato, porque no a todos se les da eso de escribir poco y decir mucho a la vez.

Ejemplos de microrrelatos

  • El dinosaurio, de Augusto Monterroso

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

  • Calidad y Cantidad, de Alejandro Jodorowsky

No se enamoró de ella, sino de su sombra. La iba a visitar al alba, cuando su amada era más larga

  • Un sueño, de Jorge Luis Borges

En un desierto lugar del Irán hay una no muy alta torre de piedra, sin puerta ni ventana. En la única habitación (cuyo piso es de tierra y que tiene la forma de círculo) hay una mesa de maderas y un banco. En esa celda circular, un hombre que se parece a mi escribe en caracteres que no comprendo un largo poema sobre un hombre que en otra celda circular escribe un poema sobre un hombre que en otra celda circular…El proceso no tiene fin y nadie podrá leer lo que los prisioneros escriben.

  • Amor 77, de Julio Cortázar

Y después de hacer todo lo que hacen se levantan, se bañan, se entalcan, se perfuman, se visten, y así progresivamente van volviendo a ser lo que no son.

  • La carta, de Luis Mateo Díez

Todas las mañanas llego a la oficina, me siento, enciendo la lámpara, abro el portafolios y, antes de comenzar la tarea diaria, escribo una línea en la larga carta donde, desde hace catorce años, explico minuciosamente las razones de mi suicidio.

  • Toque de queda, de Omar Lara

—Quédate, le dije.

Y la toqué.

  • Cubo y pala, de Carmela Greciet

Con los soles de finales de marzo mamá se animó a bajar de los altillos las maletas con ropa de verano. Sacó camisetas, gorras, shorts, sandalias…, y aferrado a su cubo y su pala, también sacó a mi hermano pequeño, Jaime, que se nos había olvidado.

Llovió todo abril y todo mayo.

  • Fantasma, de Patricia Esteban Erlés

El hombre que amé se ha convertido en fantasma. Me gusta ponerle mucho suavizante, plancharlo al vapor y usarlo como sábana bajera las noches que tengo una cita prometedora.

  • Actuación

El escenario del crimen estaba lleno de actores. Todos muertos.

  • Al otro lado

El ciego agonizante descubrió que le esperaba una oscuridad mayor que la que le había envuelto en vida.

  • Apuesta

Cuando la Muerte vino a reclamar su alma el jugador dijo que la había perdido en una apuesta.

  • Autoestop

Ya casi estábamos llegando al pueblo cuando la autoestopista dijo: “En esa curva me maté”.

  • Bebés

“Tu bebé es precioso, ¿puedo cogerlo?”. “Muchas gracias, claro que puedes”, respondí, y le acerqué el frasco de formol.

  • Boda

Casarse con un matemático no le trajo más que problemas.

  • Bomba

El terrorista llevaba una bomba de relojería en la mochila. Entró en pánico al ver que su reloj se había parado.