Una biografía narra la vida de alguien que realmente existió, desde el momento de su nacimiento hasta su actualidad o muerte. Por tanto, una autobiografía es exactamente lo mismo, solo que está escrita en primera persona porque el autor es el protagonista de la narración.

¿Para qué sirve la autobiografía?

El objeto de las autobiografías es dar a conocer los hechos importantes entorno a una persona. Durante toda la narrativa, se destacan datos importantes como el lugar y la fecha de nacimiento, primeros años de vida, estudios o acontecimientos relevantes, así como las razones y fecha de muerte, si aplica.

Aunque muchas de las biografías que han sido publicadas gozan de veracidad, pues, suelen ser escritas por investigadores y/o personas cercanas al sujeto de quien se habla, las autobiografías sirven para tener una vista más realista, o al menos debería tomarse como verídica al ser narrada por la propia persona.

Ejemplos de autobiografía

A continuación, veremos un ejemplo de un personaje ficticio que escribe su autobiografía, con datos también inventados.

Mi nombre es Jean Carlos Gutiérrez, nací en Alicante el 13 de marzo de 1990 y soy cocinero profesional. Mis padres son Juan Pablo Gutiérrez, plomero, y María Iglesias, enfermera.

Primero años y vida familiar

Durante mi niñez, ayudaba a mi tío Humberto Iglesias, dueño de un pequeño restaurante en Alicante, con los mandados en su negocio. Era el ayudante de las personas de mantenimiento, del lavaplatos y cualquiera que necesitara asistencia.

Ya en mi adolescencia, tomé la cocina más en serio y me dediqué a aprender algunas de las recetas de mi tío. Cuando tuve la edad suficiente estudié cocina profesional en el “Instituto Gastronómico Ferran Adrià”, ya para entonces mi tío Humberto me dio nuevas y responsabilidades en la cocina.

En el restaurante conocí a la que hoy es mi esposa, Fernanda Martínez, quien era ayudante de cocina igual que yo. En el año 2014 nos casamos. En 2017 tuvimos nuestro primer hijo, Carlos.

Desde que comencé a trabajar ahorré dinero poco a poco. Ya cuando tenía 28 años, en 2018, inicié mi propio negocio de comida: un servicio de catering para eventos como bodas, banquetes, ferias y más.

Otro ejemplo

Mi nombre es Sara Antoni, soy modelo profesional y artista plástico. Nací en Caracas, Venezuela, el 22 de abril de 1984. Mis padres son italianos y ambos se dedican a la panadería.

Desde pequeña estuve en medio de dos culturas y a ambas las acepto como parte de mi vida. Cuando tenia 15 años ingresé a una academia de modelaje para refinar mis modales y comenzar una carrera como modelo; era lo que más quería en el mundo.

Combinaba mis clases del colegio con las clases de modelaje, canto y baile. A los 17 años mis padres me permitieron viajar a Italia y vivir con mis abuelos por un tiempo. Mi intención era estudiar diseño de modas y empezar a incursionar en ese mundo desde ese país.

Para poder pagar mis estudios tomé varios empleos: primero de mesera en un café, luego conocí a un fotógrafo que me llevó a una academia de modelos. Allí pude conseguir algunos castings para realizar comerciales, como parecía italiana, no hubo problemas para ser admitida.

Hice un total de cinco campañas publicitarias, entre comerciales y fotografías, antes de incursionar en la actuación. Todo lo que había estudiado hasta el momento complementó mi nueva carrera de actriz, por la cual dejé todo y me dediqué entero a ello.

Cuando cumplí 26 años ya había participado en algunas obras de teatro, pero mi experiencia en comerciales de televisión me hizo querer tocar de nuevo esa puerta, así que asistí a todos los castings que pude, hasta que conseguí un papel en una telenovela.

Esos fueron mis inicios en mis ya 17 años de carrera artística.