El ensayo es un tipo de texto escrito en forma de prosa que sigue un diálogo fluido, mediante el cual se evalúa, discute, o refuta un tema en específico, a través de un estilo particularmente libre; asunto que lo distingue de otros géneros tales como la poesía, la narrativa o la novela.

El estilo libre de un ensayo hace posible el parafraseo de las citas y fuentes a las que se recurre para argumentar el texto y hacer su lectura más amena. Su particularidad, se define precisamente, en la argumentación, puesto que allí el redactor puede expresar su subjetividad o su punto de vista sobre determinado tema a través del seguimiento de su propio orden de ideas.

Normalmente los ensayos estimulan el interés de otros, en especial la reflexión sobre un tema en específico. No persiguen una estructura totalmente rígida, sino que persiguen un estilo dialógico que busca mantener atento al lector.

Dependiendo del enfoque que decida dar cada escritor a su ensayo, se podrán tratar temas de toda índole; ya sean científicos, políticos, biológicos, sociológicos, psicológicos, antropológicos, económicos, históricos, tecnológicos, religiosos, entre muchos otros.

De dichos temas, se trabajará en explicarlo, refutarlo o analizarlo, siempre bajo la particular perspectiva de quien lo escribe. Es decir, bajo una mirada subjetiva. Pero que nunca abandona la argumentación o sustentación de sus ideas. 

Un ensayo se compone de las siguientes partes 

  • Introducción: Funciona como elemento introductor a la lectura. Lo que se busca es crear un contexto sobre la temática a tratar y los puntos que serán tocados sobre la misma; en un espacio corto, que se extenderá a la cantidad de líneas, palabras o páginas que el autor decida.
  • Desarrollo o cuerpo: Este apartado se organizará como el autor lo decida, será el más extenso de todos y abarcará los puntos que sean necesarios, bajo la perspectiva de quien lo escribe. En este punto, las ideas y argumentos sobre la temática se desarrollan más a fondo y se acompañarán de citas, referencias y notas del autor.
  • Conclusión: Se ubica al final del ensayo. Normalmente resume o recapitula los puntos más importantes del texto. A forma de cierre, algunos autores deciden colocar ciertas recomendaciones u opiniones respecto al tema, para dar respuesta a sus hipótesis planteadas.

Este esquema de partes de un ensayo no requiere ser titulado de esa forma cerrada. Es decir, dentro de un ensayo, podemos redactar una introducción y una conclusión sin colocar (necesariamente) el título “introducción”, sino siguiendo un esquema de desarrollo previamente planteado donde se vaya de lo macro a lo micro.

En ese sentido, por tener una forma de redacción que es bastante abierta, el autor decidirá bajo qué estructura y orden desarrollar sus ideas.

Ejemplo de Ensayo

Ensayo sobre capítulo del texto: “Gramática de la Multitud” de Paolo Virno

 

Como es importante la conceptualización para delimitar las categorías o dimensiones de un concepto que queremos abordar, “Gramática de la Multitud” de Paolo Virno es un buen apoyo para la concepción de ‘multitud’ como categoría. En él, Virno realiza principalmente una diferenciación entre multitud y pueblo que se apoya en el punto de vista de Hobbes, donde multitud es contrario a pueblo; esto, por ser sus escritos mayormente ligados a un contexto donde prevalecía la protección del Estado y la mantenencia de la seguridad que caracterizaba sus tiempos. Visión luego contrastada con una realidad actual (o contemporánea) donde ya no prevalece solamente el concepto de ‘pueblo’ en pro de dicha seguridad y mantenencia del Estado, sino que el de la ‘multitud’ vuelve a la agenda temática; presentando nuevamente una convergencia en cuanto a definiciones teórico-políticas de ambas categorías que ha venido siendo parte de la historia y donde, actualmente, parece ser que el concepto de ‘multitud’ ha venido tomando mayor importancia.

Paolo Virno, explica que, para Hobbes, la multitud es totalmente contraria al pueblo, en tanto que su diferencia de pensamiento representa un obstáculo en la buena marcha del Estado por su desobediencia inherente al estado de naturaleza del ser humano. Por tanto, representa tanto la inseguridad como el peligro; algo totalmente negativo que (además) se compone por integrantes pertenecientes al ámbito de lo privado, refiriéndose a que “en el pensamiento liberal la multitud sobrevive como dimensión privada. Los muchos no tienen rostro y están lejos de la esfera de los asuntos comunes” (p. 24) a los que el ‘pueblo’ si tiene total acceso y además representa. Sin embargo, como indica el autor, en la multitud contemporánea no hay representantes que sólo pertenecen a este ámbito, pues también hay quienes pertenecen al ámbito público; es decir, no se puede ya delimitar que ‘pueblo’ es solamente público y que ‘multitud’ es solamente privado, dado que es un asunto que va mucho más allá, donde no hay límites fácilmente visibles.

Esto realmente puede ser así, dado que (al menos en la realidad venezolana), ya no somos un pueblo único, sino más bien diferentes multitudes unidas en protestas a la gestión gubernamental, con singularidades que han sido unificadas por determinados intereses comunes o compartidos. Siguiendo al autor, entonces podemos decir que la multitud no es opuesta al pueblo, sino más bien una categoría que lo redefine, puesto que, como multitud de singularidades, tienen también algo que los une y motiva; y esto es el lenguaje y “las facultades comunes del género humano” (p. 26).

Por otro lado, no se puede olvidar que todo tiene su lado negativo y que la multitud, es también un “modo de ser, el modo de ser que hoy prevalece: pero, como todo modo de ser, es ambivalente, contiene en sí peligro y salvación, aquiescencia y conflicto, servilismo y libertad” (p. 26-27) dado que, por su movilidad de ideas, también puede inyectar cierto veneno en las creencias de los pertenecientes a cierta multitud.

Un ejemplo es (y volvemos a ella) la realidad política de Venezuela, donde ambos bandos (oposición y gobierno) tienen una multitud de seguidores o adeptos que se ciñen a lo que cada uno de ellos propone y postula en sus discursos. Por tanto, dichos adeptos son utilizados como carnada de calle para ser quienes luchan por determinadas ‘reivindicaciones’ o ‘derechos’ sembrados por sus líderes, que tienen un conjunto de intereses con un trasfondo mucho mayor del que aparentan, en el que juegan más los intereses de los líderes, que los ligados al bienestar de dicha multitud.

Finalmente, podemos resumir que el concepto de multitud, según Virno, es una mezcla de singularidades, de lo público y lo privado, y ya no tanto relacionado con la mantenencia e inseguridad provocadas al Estado, tal como lo pensaba Hobbes (aunque esta fue una de las bases del concepto). Y, que éste toma importancia a la par del concepto de ‘pueblo’, siempre presente en la realidad teórico – política.