Incluso si no estás familiarizado con la psicología, es probable que hayas oído hablar de la terapia cognitivo-conductual, comúnmente conocida como TCC. Es un tipo de terapia de conversación extremadamente común que se practica en todo el mundo.

Si alguna vez has interactuado con un terapeuta de salud mental, un consejero o un médico psiquiatra en un entorno profesional, es probable que hayas participado en una TCC.

Si alguna vez escuchaste a tus amigos o seres queridos hablar sobre cómo un profesional de salud mental los ayudó a identificar pensamientos, patrones y comportamientos inútiles y los alteró para trabajar de manera más efectiva hacia sus objetivos, has escuchado sobre los impactos de la TCC.

¿Qué es la TCC?

La TCC es una de las herramientas más utilizadas en la caja de herramientas del psicólogo. Aunque se basa en principios simples, puede tener resultados tremendamente positivos cuando se pone en práctica.

La terapia cognitiva conductual tiene como objetivo cambiar nuestros patrones de pensamiento, nuestras creencias conscientes e inconscientes, nuestras actitudes y, en última instancia, nuestro comportamiento, para ayudarnos a enfrentar dificultades y alcanzar nuestras metas.

Ejemplos de Terapia Cognitivo Conductual

  1. Meditación de atención plena

La atención plena puede tener una amplia gama de impactos positivos, incluida la ayuda con la depresión, la ansiedad, la adicción y muchas otras enfermedades o dificultades mentales.

La atención plena puede ayudar a aquellos que sufren de pensamientos automáticos dañinos a desconectarse de la rumia y la obsesión, ayudándoles a mantenerse firmemente en el presente.

  1. Aproximación sucesiva

Este es un nombre elegante para una idea simple de la que probablemente ya hayas oído hablar: dividir las tareas grandes en pasos pequeños.

Puede ser abrumador enfrentar un gran objetivo, como abrir un negocio o remodelar una casa. Esto también es cierto en el tratamiento de la salud mental, ya que el objetivo de superar la depresión o la ansiedad y lograr el bienestar mental puede parecer una tarea monumental.

Al dividir el objetivo grande en pasos pequeños y fáciles de lograr, podemos trazar el camino hacia el éxito y hacer que el viaje parezca un poco menos abrumador.

  1. Redacción de autoexpresiones para contrarrestar pensamientos negativos

Esta técnica puede ser difícil para alguien que es nuevo en el tratamiento de TCC o que padece síntomas graves, pero también puede ser extremadamente efectiva.

Cuando te veas afectado por pensamientos negativos, puede ser difícil enfrentarlos, especialmente si tu creencia en estos pensamientos es fuerte. Para contrarrestar estos pensamientos negativos, puede ser útil escribir un pensamiento positivo opuesto.

Por ejemplo, si el pensamiento “no valgo nada” sigue apareciendo en tu cabeza, intenta escribir una declaración como “Soy una persona con valor” o “Soy una persona con potencial”.

Al principio, puede ser difícil aceptar estos pensamientos de reemplazo, pero cuanto más saques estos pensamientos positivos para contrarrestar los negativos, más fuerte será la asociación.

  1. Visualiza las mejores partes de tu día

Cuando te sientes deprimido o negativo, es difícil reconocer que hay aspectos positivos de la vida. Esta técnica simple de recordar las partes buenas de tu día puede ser un pequeño paso en la dirección de reconocer lo positivo.

Todo lo que necesitas hacer es escribir las cosas en tu vida por las que estás agradecido o los eventos más positivos que suceden en un día determinado.

El simple hecho de escribir estas cosas buenas, puede forjar nuevas asociaciones en tu cerebro, que hacen que sea más fácil ver lo positivo, incluso cuando experimentas emociones negativas.

  1. Replantea tus pensamientos negativos

Puede ser fácil sucumbir a los pensamientos negativos como configuración predeterminada. Si te encuentra inmediatamente pensando de forma negativa cuando vez algo nuevo, como entrar en una habitación desconocida y pensar “Odio el color de esa pared”, intenta replantearte.

Reenmarcar implica contrarrestar los pensamientos negativos notando las cosas sobre las que te sientes positivo lo más rápido posible. Por ejemplo, cuando piensas en cuánto odias el color de esa pared, te esforzarías para notar 5 cosas en la habitación que sientes positivamente (por ejemplo, la alfombra se ve cómoda, la pantalla de la lámpara es bonita, las ventanas dejan entrar mucha luz del sol, etc.)

Puedes configurar tu teléfono para que te recuerde durante todo el día que dejes de hacer lo que estás haciendo y pienses en las cosas positivas que te rodean. Esto puede ayudarte a empujar tus pensamientos hacia el reino de lo positivo en lugar de lo negativo.