Las oraciones tienen un complemento (predicado) que puede ser directo o indirecto, todo dependerá del tipo de verbo que posea. El complemento directo solo se plantea cuando el verbo es transitivo.

Para que entendamos un poco más de qué se trata, miremos el siguiente ejemplo:

¿Le digo a Laura que venga?

La oración anterior tiene un complemento directo “a Laura que venga”, que es antecedido por la acción “digo”, que es el verbo, en ese caso transitivo. Como podemos ver, el sujeto (que está implícito) está ejerciendo una acción directa sobre otro sujeto.

Pues bien, una de las formas que tenemos para determinar si un complemento es directo, o si un verbo es transitivo, es la sustitución del complemento por pronombres.

En el ejemplo anterior, si hiciéramos el cambio quedaría: “¿Le digo?”. Pero existe una forma algo particular de expresar esa misma frase usando las palabras “la” o “las”, a lo cual se le conoce como laísmo. Pero, en este caso, se trata de un mal uso de los pronombres más que la sustitución u omisión del complemento.

La oración con laísmo quedaría: “¿La digo a Laura que venga?”

Cabe destacar, que el laísmo es considerado como un error gramatical por parte de la RAE, sin embargo, sabemos que en algunas culturas son bastante empeladas como parte de su dialecto. Lo correcto es usar “le” o “les”.

Ejemplos de laísmo

  • Dala el regalo a Marta.
  • Dila que venga a casa.
  • Las dije que se fueran.
  • La pegas a la puerta.
  • Las compre muchos dulces, hijas.
  • La advertí que tuviese más precaución.
  • A Laura la gusta mucho tomar el sol.
  • ¡Ana y Carmen! Las dije que hicieran la tarea.
  • A tu madre la están buscando.
  • Las tengo una noticia, muchachas.
  • ¿La comento a Cristina lo que has dicho?
  • La ofrecí un puesto en mi oficina a Miranda.