Etimología viene del latín y del griego etymologia, donde etymos significa “verdadero”, logos significa “palabra” y el sufijo ia se usa para denotar una “cualidad” que se extrae. El término se puede traducir como “cualidad de la verdadera palabra”.

La etimología es una disciplina de la lingüística que estudia el origen de las palabras tomando en cuenta su existencia, significado y formación. De su estudio se relaciona la categorización del castellano como lengua romance.

De su propia etimología podemos expresar el concepto que describe. Y es que, étimo es como se conoce a la raíz de las palabras y determina su significado.

Importancia para la cultura en general

La etimología juega un papel muy fundamental en el estudio general de las palabras porque con ella podemos definir su formación, su historia y la estructura actual de las palabras, si sufrieron modificaciones desde su origen.

Puede ser más fácil la comprensión del significado de las palabras o el porqué existen palabras similares en otros idiomas.

Ejemplos de etimología

Academia: del griego “Akadémeia” que significa “casa del héroe Academo” donde enseñaba Platón.

Adefesio: del latín “ad Ephesios” que significa “a los efesios” en relación a la epístola de San Pablo.

Agosto: del latín “Augusto” en referencia al emperador romano César Augusto.

Alarma: del italiano “all’arme!” que significa “¡a las armas!” (grito de los soldados al ser atacados).

Alfabeto: palabra que procede de la unión de las dos primeras letras del griego: “alfa” y “beta”.

Alfil: del árabe “al-fil” que significa “el elefante” en relación al uso militar que le daban los indios.

Almohada: del árabe “al mujádda” que significa “mejilla” (o cojín donde se pone la mejilla).

Asesino: del árabe “hashshashin” que significa “adicto al hachís” así se llaman a unos mercenarios del siglo XII.

Ateneo: del griego “Atenaión” que significa “templo de Atenea” (diosa de la sabiduría).

Azar: del árabe “zahr” que significa “dado”.

Bárbaro: del griego “bárbaros” que significa “extraño” (de la voz onomatopéyica bar, bar, bar…).

Bigote: del alemán “bei Gott” que significa “por Dios”.

Bombón: del francés “bonbon” que significa “bueno bueno” (dos veces bueno).

Borracho: del catalán “borratxa“, unión de “botella” y “morratxa”.

Maratón: del griego “Marathón” desde donde un soldado corrió hasta Atenas (42km) para anunciar la victoria.

Martes: del latín “(dies) Martis” que significa “día de Marte”.

Miércoles: del latín “(dies) Mercurii” que significa “día de Mercurio”.

Músculo: del latín “musculus” que significa “pequeño ratón (que se mueve debajo de la piel)”.

Ojalá: del árabe “law lláh” que significa “si Dios quiere”.

Proletario: del latín “proletarius” que significa “pobre cuya única propiedad es su prole (hijos)”.

Sábado: del latín “(dies) Saturni” que significa “día de Saturno”.

Salario: del latín “salarium” que deriva de “sal”, lo que se usaba para pagarle a trabajadores en la época antes de Cristo y posterior.

Sarcófago: del griego “sarkophágos” que significa “que come la carne”.

Siesta: del latín “sexta (hora)” que representa al mediodía (momento de más calor y somnolencia).

Testículo: del latín “testiculus” formado por “testis” (testigo) y “culus” (pequeño).

Trabajar: del latín “tripaliare” (tortura) que deriva como “tripalium”, que significaba “instrumento de tortura”.

Viernes: del latín “(dies) Veneris” que significa “día de Venus”.