Las evaluaciones o exámenes son habituales y obligatorios en todo programa de formación en los diferentes niveles educativos. Los profesores de cada curso son quienes, generalmente, se encargan de preparar esas evaluaciones para corroborar si sus estudiantes han aprendido cada una de sus lecciones.

Lo común es que un estudiante responda correctamente todas las preguntas o presente un proyecto completo para saber si está aprobado o reprobado, pero lo ideal sería aplicar una rúbrica de evaluación para así obtener un resultado óptimo.

¿Qué es una rúbrica?

Una rúbrica de evaluación no es más que un método que busca especificar qué se debe evaluar en un estudiante según el tema y el tipo de examen que está presentando. Dicho en otras palabras, consiste en determinar cuáles competencias y habilidades se requieren evaluar para poder arrojar un resultado más objetivo.

Con las rúbricas se define el desempeño de un estudiante luego de haber presentado una prueba. Se propone una serie de ítems que el docente debe rellenar con una puntuación, quizás del 1 al 5, para destacar cuáles objetivos fueron complidos o no por el estudiante. Por ejemplo, lo normal en una rúbrica para una exposición oral es evaluar el uso de material de apoyo, el tono de voz usado, si el estudiante tuvo buena dicción, buena postura, etc., el profesor deberá puntear cada uno de esos elementos.

¿Para qué usar una rúbrica?

Por parte del docente, una rúbrica les ayuda a evaluar correctamente a los estudiantes sin perder el tiempo en competencias que no están vinculadas con el curso o con el examen en específico. Además, proporcionan información importante sobre las deficiencias que pudiera tener su método de enseñanza, usando la rubrica como elemento de retroalimentación.

Por parte del estudiante, si el profesor explica los criterios a evaluar (cada ítem de la rúbrica) en la prueba, ellos sabrán qué deben hacer para conseguir ser aprobados. Por otro lado, les aclara dudas sobre qué habilidades deberían tener para considerarse entendidos en la materia.

Las rúbricas son guías complejas que deben ser cuidadosamente diseñadas tras un análisis exhaustivo de cada programa de formación. Los alumnos no deben esperar solo cumplir con los criterios de las rúbricas, sino ir mucho más allá, por lo que una rúbrica mal analizada podría convertirse en un estándar obsoleto que solo busque aprobar o reprobar exámenes de forma mecánica.

Tipos de rúbricas

  • Rúbrica analítica. Detallan los criterios de las diferentes actividades en cada uno de sus pasos durante su ejecución.
  • Rúbrica holística. Proponen la evaluación de toda la actividad realizada por el alumno sin detenerse a analizar cada tarea. Si el alumno falló en alguna competencia, no es reflejado en este tipo de rúbrica y por tanto no afectará la puntuación o resultado final.

Ejemplo de rúbrica

  • Evaluación de la capacidad para participar en una discusión.

Contenido de la intervención:

Excelente: Focaliza su aporte en el tema específico de la discusión. Evidencia lectura de toda la bibliografía asignada.  Evita la redundancia.

Bueno: Casi siempre focaliza su aporte en el tema específico de la discusión. No evidencia lectura de toda la bibliografía asignada NI lee la totalidad de las colocaciones de los participantes. No siempre evita la redundancia.

Aceptable: No siempre focaliza su aporte en el tema específico de la discusión. Lectura irregular de la bibliografía y de las colocaciones. A veces repite ideas sin agregar nada propio.

Rechazado: No respeta el tema de las discusiones. No lee ni la bibliografía asignada ni las colocaciones de los restantes participantes. Repite ideas de otros (sólo se limita citar o a afirmar que está de acuerdo o en desacuerdo con otros).

Forma de la intervención:

Excelente: Claridad total. Uso correcto del vocabulario técnico del diseñador. Respeta la cantidad. En tiempo,

Bueno: Claridad intermedia. Vocabulario medianamente adecuado. No siempre respeta la pauta de cantidad. En tiempo.

Aceptable: Frecuentemente la expresión de las ideas es confusa.  Problemas de vocabulario.  Pocas veces respeta la pauta de cantidad. En tiempo.

Rechazado: Expresión siempre confusa o inadecuada. Vocabulario inadecuado o poco preciso. Colocaciones siempre más breves de lo solicitado. Colocaciones.

Participación en la construcción colaborativa:

Excelente: Escucha, se interesa y recupera ideas ajenas. Respeta ideas ajenas. Discute ideas ajenas con las que disiente.

Bueno: Escucha ideas ajenas. Respeta ideas ajenas. En ocasiones discute ideas ajenas.

Aceptable: No siempre escucha ideas ajenas. No siempre manifiesta respeto por ideas ajenas. No se interesa por las ideas ajenas.

Rechazado: No interactúa. No se interesa por las demás colocaciones. Agrede o falta el respeto a los restantes participantes. No expresa sus puntos de vista.